Carta de un austriaco en Austria

Por Markus Zwettler. (Publicado el 28 de febrero de 2011)

Traducido del inglés,  y publicado en el Mises Daily en Español, por euribe.

El artículo original se encuentra aquí: http://mises.org/daily/5043

Como lector entusiasta de Mises.org, a veces me siento esquizofrénico. No porque piense que la teoría económica de la Escuela Austriaca no sea sólida en modo alguno. Soy austriaco. Pero eso no es todo. Soy un austriaco que vive en Austria. Conozco la economía austriaca en la práctica y también en la teoría.

Permítanme que comparta con mis compañeros “austriacos” un vistazo rápido a la Austria real.

Hubo un tiempo, antes de los días del euro, en que los billetes en Austria mostraban los retratos de los grandes hijos de nuestro país. El billete de 100 chelines mostraba el retrato de Eugen von Böhm-Bawerk.

Yo miraba un billete antiguo y me preguntaba ¿Qué hizo que le hiciera tan grande?

Intenten encontrar a alguien en la Viena actual que esté familiarizado con la obra excepcional de este antiguo ministro de finanzas de la monarquía austriaca, Peor aún: traten de encontrar una copia de su seminal Kapital und Kapitalzins. Buscarán en vano en las librerías. Yo lo hice.

Tuve que leerlo en inglés: encontré un PDF en un servidor estadounidense. (Pasa lo mismo con La rebelión de Atlas, de Ayn Rand: puede encontrarse, en el mejor de los casos, una versión en alemán de esta novela enterrada en alguna parte de la trastienda de una librería de anticuario).

Austria se come a los ricos

Devoré los libros de Böhm-Bawerk. ¿Y luego? Encontré una pequeña pista en un periódico austriaco. El artículo afirmaba que cada vez más economistas estaban volviendo a las teorías de Ludwig von Mises.

Así que leí La acción humana, por supuesto, y continué con Precios y producción, de Hayek. ¡Eran excelentes! Aprendí que la oferta monetaria (Böhm-Bawerk habría dicho la Subsistenzfonds) es crítica para definir el tipo natural de interés y que la inflación solo puede producirse con un aumento en la oferta monetaria.

Si no hay dinero nuevo, no hay un aumento general en los precios.

Lo que es cierto para los precios en general es cierto también para los precios de las acciones. La ley fiscal austriaca lo reconoce implícitamente: Cualquier ganancia obtenida dentro del primer año de compra de una acción está gravada. Por tanto, cualquier aumento en el precio nominal de una acción es “gratis”: las ganancias bursátiles no están gravadas.

En 2011 se cambiará esta política ensata. Toda ganancia especulativa se gravará al 25% y los socialdemócratas siguen sin estar satisfechos: Están ansiosos por establecer una tasa por cada transacción bursátil y piden un impuesto extraordinario exorbitante a la gente rica. La propuesta es que toda fortuna por encima del millón de euros debería pagar en impuestos entre un 0,5% y un 1% adicional. Sería un puro asesinato para ahorros e inversiones (Hayek diría un acortamiento en la longitud de la producción). ¡Bueno, alguien tiene que pagar el estado del bienestar austriaco!

Austria ya tiene una de las cargas fiscales más altas de Europa. El estado controla no menos del 44% de los aproximadamente 300.000 millones de euros del PIB. Esto significa, considerando todas las demás cargas estatales como el impuesto del valor añadido (20%), el impuesto a las gasolinas, las tasas energéticas, los impuestos al alcohol y al tabaco, etc., que si tienes la suerte de estar en el tramo más alto del impuesto sobre la renta pagarás en torno al 70% de tu renta al estado.

Tumulto en el Parlamento

Austria tiene una democracia con cinco partidos y sigue teniendo una clasificación triple A. ¿Pero qué significa realmente la bendición de una democracia? Significa robar a muchos para pagar a pocos. Aquí van algunos hechos:

  • Menos de un 3% de los trabajadores austriacos se dedican a la agricultura. Sin embargo se pagan subvenciones anuales de más de 1.600 millones de euros a empresas agrícolas, siendo las mayores aún propiedad de la antigua nobleza, como los Habsburgo, Esterhazy o Fürstenberg. Además, el Partido Popular austriaco condena toda forma de plantas modificadas genéticamente y alaba el biocultivo doméstico (con costes exorbitantes para los consumidores). Los OGM están excluidos del mercado austriaco.
  • Como compensación para la economía no agrícola, los socialdemócratas tienen “su” compañía ferroviaria nacional, llamada ÖBB. Se otorgan unos fantásticos 7.000 millones de euros cada año para infraestructuras y operaciones de esta compañía. Esto significa que cada austriaco paga más de 400€ solo para las operaciones de la ÖBB ¡sin subirse al tren! El trabajador medio de la ÖBB se retira con 54 años y disfruta de una pensión considerablemente superior a la media.
  • Especialmente notable aquí es que todas las deudas del ferrocarril nacionalizado, así como todas las deudas de la empresa nacionalizadas de carreteras y autopistas, ASFINAG, están excluidas de las cifras oficiales de deuda pública. Juntas, estas deudas ascienden a más de 46.000 millones de euros. El índice de deuda “oficial” de Austria asciende al 70% del PIB (en cifras absolutas, alrededor del los 200.000 millones de euros). ¿Les recuerdan estas cifras a la economía griega?
  • El Partido Verde austriaco ha hecho grandes progresos en años recientes. Piden ruidosamente un (contengan la respiración) ¡New Deal verde! Quieren inversiones masivas en todo tipo de tecnologías medioambientales para crear “empleos verdes”. Por supuesto, los certificados de dióxido de carbono son sagrados, ¡menos sinsentido para un país con una gran empresas del acero (voestalpine), un gran empresa de petróleo y gas (OMV), una empresa mundial de pulpa y papel (Mayr-Melnhof) y el líder mundial en la producción de ladrillos (Wienerberger)!
  • La nueva moda es el clamor por una prohibición de las bolsas de plástico para fomentar la naciente industria de los biodegradables.
  • Solo una cosa más sobre los verdes: el líder del Partido Verde estuvo en televisión hace dos semanas lamentando el hecho de que las cebollas de Nueva Zelanda fueran tan baratas como las del noroeste de la Baja Austria, ¡un desastre ecológico! Bueno, hay tres cosas a señalar:
  1. ¡Es fantástico que la industria del transporte haya crecido hasta el punto de que el transporte global sea tan barato!
  2. La producción de cebollas en la parte noroeste de la Baja Austria es prácticamente nula. (Crecí allí y lo sé).
  3. Lo que realmente se cultiva en la Baja Austria con patatas. Se procesan en una planta de Agrana, líder mundial en el negocio del almidón, el azúcar y la fruta. ¡Para ser un líder mundial en la producción debes enviar tus productos (lo han adivinado) a todo el mundo!
  • A pesar de unas pocas privatizaciones con éxito, sigue habiendo un alto grado de nacionalización en la industria austriaca, especialmente en el sector energético. El estado tiene poder de veto en la principal compañía de telecomunicaciones, correos, la refinera OMV y muchos proveedores de energía. Una estimación reciente del potencial privatizador en Austria resulta en un cifra mínima de 24.000 millones.
  • En resumen, en Austria viven más de 8 millones de personas, más de 3 millones son trabajadores en activo, un sexto de ellos trabajan para el estado; 350.000 están en el paro y la seguridad social está al borde de la quiebra.

Podría continuar con los sindicatos, el estado de la educación pública y (sobre todo) la santidad del crecimiento económico fomentado por la exportación, pero ya se han hecho ustedes una idea.

El restaurante paga a sus clientes

Naturalmente también tuvimos unos pocos rescates. Los bancos sobreexpandidos (especialmente Raiffeisen International, Erste Bank y Hypo Alpe Adria Bank) se consideraron demasiado grandes como para caer.

El sector financiero austriaco es, junto con el de Alemania y Francia, el primer financiero en el este y sur de Europa. Es decir, tienen grandes inversiones en bonos públicos en esos países o son (a través de subvenciones) los vehículos con los que pueden transarse fácilmente las inversiones directas en esos países. Los fondos de todos estos gastos provienen del Banco Central Europeo, que continúa tomando enormes cantidades de bonos públicos como colateral.[1]

¿Cuáles son las consecuencias de todo este nuevo dinero creado por el triple mecanismo de bono público, banco comercial y banco central?

Los países ricos de Centroeuropa (Austria, Alemania, Holanda) necesitan clientes para su economía exportadora (pero vulnerable a la crisis). El principio de la fiesta es el dinero fácil del gasto en déficit, especialmente para países de alta inflación como Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España. Es como si un restaurante (Centroeuropa) con pocos clientes decidiera financiar la comida y bebida a nuevos clientes (Europa del sur y el este).[2]

El éxito del austro-keynesianismo

Nominalmente, las cifras son sin duda impresionantes. Los salarios están creciendo constantemente. El PIB está creciendo. Incluso la tasa de paro de Austria es una de las más bajas de Europa (4,8%). No sorprende que un alto cargo de los socialdemócratas presumiera de que Austria es uno de los cinco países de la UE que ha domeñado las crisis económica. Dijo: “El austro-keynesianismo era el modelo correcto para luchar contra la crisis”.

¿Tengo que recordarles que incluso las cifras “oficiales” son muy equívocas? Por ejemplo, la edad de jubilación es extremadamente baja en Austria: el hombre medio se convierte en pensionista a los 58 años. No sorprende que las cifras de paros sean bajas: el estado está pagando a hombres capaces para que se queden en casa. (Por supuesto la carga de las rentas se está haciendo inmensa).

Y la burocracia en Austria está atrincherada y muy bien pagada, a pesar de que la mayoría de las decisiones ya se toman al nivel de la UE.

Bueno, es fácil de ver: el retrato de Böhm-Bawerk ya no está en la moneda austriaca. No queda nada de su brillante espíritu en el debate intelectual en Austria. Y sus sucesores (Mises, Hayek, Rothbard) nunca son mencionados en los think tanks económicos oficiales. Austria es solo un estado del bienestar más en las últimas.

Markus Zwettler trabaja como escritor freelance en Viena, Austria. Después de 13 años en el periodismo, empezó a pensar más allá de la propaganda estatal. Mises.org fue el catalizador de esta transformación.


[1] Ver The Tragedy of the Euro, de Philipp Bagus.

[2] La situación me recuerda a la que describía Garet Garret en The Bubble That Broke the World (1932).

About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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