Propiedad, causalidad y responsabilidad

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\f0\fs26 \cf2 \cb3 \expnd0\expndtw0\kerning0
\outl0\strokewidth0 \strokec2 Hans-Hermann Hoppe\
Tomado de Mises Hispano\
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I\
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Dondequiera que haya escasez de recursos en relaci\’f3n con la demanda humana, surge la posibilidad de conflicto. La soluci\’f3n a tales conflictos es la asignaci\’f3n de derechos sobre la propiedad privada \’96 derechos de control exclusivo. Todos los recursos escasos deben ser de propiedad privada para evitar conflictos, que de otra manera ser\’edan ineludibles. Sin embargo, aunque la asignaci\’f3n de derechos de propiedad privada hace posible una interacci\’f3n libre de conflictos, tampoco la asegura. Existe la posibilidad de violaciones a los derechos de propiedad, y si hay violaciones, entonces debe haber derecho a la autodefensa y al castigo, as\’ed como tambi\’e9n responsabilidades por parte del malhechor (Hoppe 1987 y 1993).\
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Todo esto es verdad sin importar c\’f3mo y a qui\’e9n se asignen tales derechos y, por tanto, a qui\’e9n sea considerado o no en cada caso como agresor o v\’edctima.\
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Cuando consideramos lo que se podr\’eda llamar un requisito praxeol\’f3gico de cualquier sistema de asignaci\’f3n de derechos de propiedad todav\’eda estamos en la esfera del an\’e1lisis del derecho \’93positivo\’94. Para hacer posible la interacci\’f3n sin conflicto, tal sistema debe considerar el hecho que el hombre act\’faa y debe actuar. En otras palabras, debe ser un sistema \’93operacional\’94. Para lograrlo, y bas\’e1ndose en el sistema adoptado, los actores humanos deben poder determinar previamente, en cualquiera instante del tiempo, qu\’e9 se les permite y qu\’e9 no se les permite hacer. Para determinarlo, se necesitan l\’edmites objetivos, se\’f1ales e indicadores de posesi\’f3n y de propiedad, as\’ed como de la invasi\’f3n injusta de dichas posesi\’f3n y propiedad. Igualmente, al considerar un caso a posteriori, los jueces deben tener criterios \’93objetivos\’94 sobre lo que es propiedad y agresi\’f3n, para tomar una determinaci\’f3n a favor o en contra de un demandante.\
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II\
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A la luz de los requisitos t\’e9cnicos que debe satisfacer todo sistema de derechos de propiedad, analizaremos una propuesta espec\’edfica (y expl\’edcitamente normativa) para definir violaciones a la propiedad privada y a los derechos de propiedad: la soluci\’f3n Locke-Rothbard. En esta tradici\’f3n intelectual, propiedad se define como aquellos objetos tangibles, f\’edsicos, que han sido \’93visiblemente\’94 rescatados de su estado natural de bienes sin due\’f1o mediante actos de apropiaci\’f3n y de producci\’f3n. Al mezclar el trabajo propio con recursos espec\’edficos, se establecen l\’edmites discernibles objetivos de propiedad y se conectan objetos espec\’edficos a individuos particulares. Hay indicadores en los objetos pose\’eddos (al compararlos con los que no) y en quien los posee (o no) que todos pueden \’93captar\’94. Por otra parte, la teor\’eda satisface perfectamente el requisito de ser operacional al poder trazar hacia atr\’e1s en el tiempo la propiedad actual hasta actos de \’93apropiaci\’f3n original\’94 (hasta el momento en que eran meramente recursos de la naturaleza o sin due\’f1o). De acuerdo con esta teor\’eda, el hombre pudo, de hecho, haber actuado desde el principio del tiempo. (En claro contraste, cualquier teor\’eda que haga la asignaci\’f3n de los derechos de propiedad mediante \’93contrato\’94 o acuerdo o ley estatal [legislaci\’f3n] no permite que la persona act\’fae desde el primer momento, sino solamente despu\’e9s de la conclusi\’f3n de dicho contrato o de la llegada del Estado. Por consiguiente, tal teor\’eda se debe considerar como \’93t\’e9cnicamente\’94 deficiente).\
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Sin embargo, aqu\’ed no nos importa tanto la definici\’f3n positiva de propiedad sino la definici\’f3n negativa complementaria de ofensa punible. De acuerdo con la restricci\’f3n fundamental de que as\’ed como toda propiedad es privada tambi\’e9n el crimen debe ser privado (cometido por individuos espec\’edficos contra v\’edctimas espec\’edficas), Rothbard ha desarrollado la \’93teor\’eda de la responsabilidad estricta\’94 que abarca ambas, la ley criminal y la de da\’f1os y perjuicios[1]. En cada caso criminal o de da\’f1os y perjuicios,\
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La evidencia debe ser probatoria al demostrar estrictamente la cadena causal de actos de invasi\’f3n a la persona o a la propiedad. La evidencia se debe construir para demostrar que el agresor A de hecho dio inicio a un acto evidente de invasi\’f3n de la persona o la propiedad de B. (Rothbard 1997, p. 137)\
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Por tanto, lo que el demandante debe probar, m\’e1s all\’e1 de toda duda razonable, es una estricta relaci\’f3n entre el demandado y su agresi\’f3n contra el demandante. Debe probar, en resumen, que A realmente \’93caus\’f3\’94 una invasi\’f3n a la persona o a la propiedad de B (\’85) Para establecer responsabilidad debe probarse, m\’e1s all\’e1 de toda duda razonable, la estricta causalidad de la agresi\’f3n que produce el da\’f1o. La corazonada, la conjetura, la plausibilidad, incluso la mera probabilidad, no son suficientes (\’85). La correlaci\’f3n estad\’edstica (\’85) no puede establecer causalidad. (Rothbard 1997, pp. 140-41)\
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Un aspecto importante de esta definici\’f3n: Se acepta la necesidad de establecer la causaci\’f3n, basada en \’93evidencia individualizada\’94 m\’e1s que en la mera probabilidad basada en evidencia \’93estad\’edstica\’94 (o preponderancia de evidencia). No obstante, la propuesta de Rothbard debe ser criticada como excesivamente \’93objetivista,\’94 porque no tiene en cuenta condiciones \’93subjetivas\’94 importantes que se deben combinar con indicadores objetivos para determinar la responsabilidad. \’93Excesivamente,\’94 porque el objetivismo de Rothbard no est\’e1 en armon\’eda con la naturaleza de las cosas, ni est\’e1 de acuerdo con sus propias definiciones de propiedad y de apropiaci\’f3n original, conllevando esta \’faltima tambi\’e9n un elemento subjetivo importante: la apropiaci\’f3n implica intenci\’f3n. (Por ejemplo, no toda recolecci\’f3n de fruta se debe considerar como una apropiaci\’f3n del \’e1rbol frutal, sino solamente de la fruta, y no todo desv\’edo del camino diario cuenta como un acto de posesi\’f3n. [Rothbard] 1998). Por nuestra parte, consideramos que no todas las invasiones f\’edsicas implican responsabilidad y, m\’e1s importante a\’fan, que algunas acciones conllevan responsabilidad aunque no ocurra invasi\’f3n f\’edsica abierta alguna. En este caso es de gran valor el ilustrativo an\’e1lisis de Adolf Reinach en relaci\’f3n con el concepto de causalidad en el derecho penal (europeo continental) (Reinach 1989).\
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III\
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Para Rothbard, parece que la culpa o la falta se establecen mediante prueba de causalidad del da\’f1o. Reinach por su parte hace \’e9nfasis en que la causalidad y la falta son elementos independientes, y tienen que estar presentes ambos para imponer responsabilidad. As\’ed, escribe:\
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En el caso de muerte de una persona no basta con que la muerte resulte de la acci\’f3n de alguien que pueda responder por sus actos (que est\’e9 cuerdo): como requerimiento adicional en una ofensa punible es necesario que exista intenci\’f3n deliberada (premeditaci\’f3n), o intenci\’f3n sin deliberaci\’f3n (negligencia) o, para decirlo en forma sucinta, debe haber tambi\’e9n falta. Causalidad con \’e9xito y falta son requisitos del castigo. \’96 Siempre debe haber falta[2].\
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Sin embargo, existe tambi\’e9n causalidad sin falta, la cual queda libre de castigo. Consideremos los siguientes ejemplos de da\’f1o y causalidad que no implican responsabilidad debido a carencia de falta. A conduce por una calle. B salta de detr\’e1s de un \’e1rbol sobre la calle y muere. A ha causado la muerte de B. \’bfSe debe responsabilizar a A, o deber\’eda quedar libre? A invita a B a su casa. Un rayo cae en la casa, y B queda herido. A (y su propiedad) han causado lesi\’f3n a B, porque sin la invitaci\’f3n B habr\’eda estado en otra parte. \’bfEs A (o su asegurador) responsable ante B o debe B (o su asegurador) correr con los gastos? Un \’e1rbol propiedad de A, alcanzado por un rayo, cae sobre la propiedad de B da\’f1ando a B. \’bfEs A (o su asegurador) responsable ante B o debe B (o su asegurador) correr con los gastos? A y B van juntos de caza al coto de B (o de A). Se acercan a un grupo de ciervos por lados opuestos y disparan al mismo tiempo. Una bala perdida hiere a B. \’bfEs A responsable ante B o debe B asumir este riesgo y los gastos asociados?\
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Rothbard probablemente habr\’eda aceptado que A no tiene responsabilidad en estos casos, y habr\’eda precisado que los hab\’eda contemplado bajo el t\’edtulo de \’93riesgos propios asumidos\’94. La vida implica elementos ineludibles de riesgo. Incumbe a cada individuo el aprender c\’f3mo vivir con tales riesgos y asegurarse contra ellos. Sin embargo, esto implica admitir que el criterio estrecho de causalidad es inadecuado. Parece que lo que es necesario agregar al criterio de Rothbard es: Nadie es responsable de los \’93accidentes\’94 sufridos en su persona y propiedad. M\’e1s bien, el riesgo de accidentes, y su aseguramiento, debe ser asumido individualmente (por cada persona y propietario por s\’ed mismo). La gente puede ser declarada responsable solamente por sus acciones, sean intencionales o negligentes (pero no por los accidentes en que resulten implicados). Las acciones sin embargo implican ambos, elementos \’93objetivos\’94 (externos) y elementos \’93subjetivos\’94 (internos). Por lo tanto, la inspecci\’f3n exclusiva de acontecimientos f\’edsicos nunca puede ser considerada como suficiente en la determinaci\’f3n de responsabilidad (debe haber falta tambi\’e9n, y s\’f3lo podemos hablar de falta si un acontecimiento se produce por una acci\’f3n).\
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IV\
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Consideremos ahora la definici\’f3n de Reinach de acci\’f3n \’96 causalidad. Una acci\’f3n de car\’e1cter (penal) legal\
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Es un acontecimiento que no puede ser cancelado sin cancelar a su vez el efecto, siempre que \’e9ste tenga car\’e1cter legal.[3](\’85) \’93Causa\’94 de un acontecimiento (\’85) se llama entre otras cosas a esa condici\’f3n que se debe agregar a un elemento de un todo conceptual sin cuyo segundo componente dicho acontecimiento no se puede concebir que haya ocurrido.[4] (\’85)Causar un acontecimiento significa activar una condici\’f3n de \’e9xito; causar intencionalmente un acontecimiento significa activar una condici\’f3n que trae como resultado el \’e9xito. Causar intencionalmente algo significa entonces activar una condici\’f3n de \’e9xito, queriendo que esta condici\’f3n \’96 claro est\’e1, conjuntamente con otras- conduzca al \’e9xito.[5] (\’85) Quien desee, por tanto, debe ser consciente de que puede contribuir al \’e9xito deseado (\’85) [y] de que es posible ese \’e9xito mediante su \’93contribuci\’f3n\’94 y otros factores por \’e9l conocidos.[6] (\’85) Su responsabilidad por comportamiento negligente es similar. En esto caso no se desea el \’e9xito; pero pod\’eda y deb\’eda haberlo evitado. En cuanto sigue siendo algo cuya ocurrencia dependi\’f3 de m\’ed, tambi\’e9n, de una manera especial es \’93m\’edo\’94.[7]\
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A la luz de las definiciones de Reinach, volvemos al criterio de causalidad de Rothbard. Mientras que su criterio por un lado es muy amplio para incluir invasiones accidentales entre las ofensas punibles, por otro lado parece demasiado estrecho en la determinaci\’f3n de responsabilidades. Algunos ejemplos, tomados de Reinach y modificados levemente, ilustran el punto. A, superior de B, env\’eda B al bosque, con la esperanza de que B sea alcanzado por un rayo. Se satisfacen sus esperanzas.\
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\’bfHa causado A la muerte, o heridas, a B? \’bfDeber\’eda A ser responsable? Con respecto a la causalidad, Reinach contestar\’eda que s\’ed: sin la orden de A autorizando a B, \’e9ste no habr\’eda muerto. Sin embargo, Reinach negar\’eda que A es responsable, no porque no haya causalidad, sino porque no hay intenci\’f3n o negligencia por parte de A (hay s\’f3lo esperanza). Rothbard tambi\’e9n sostendr\’eda que A no es responsable, no debido a la carencia del intenci\’f3n sino debido a la ausencia de causalidad (las \’f3rdenes verbales probablemente no cuentan como causas, porque no son causas \’93f\’edsicas\’94).\
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Ahora cambiemos el escenario: A puede calcular exactamente cu\’e1ndo un \’e1rbol particular ser\’e1 alcanzado por un rayo. Env\’eda a B a ese \’e1rbol, y ciertamente B es alcanzado.\
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Reinach habr\’eda encontrado aqu\’ed causalidad, de la misma forma que en el primer caso. Lo que hace que los dos casos sean diferentes y conlleve responsabilidad en el segundo, es la intenci\’f3n entendida como \’93querer con la conciencia de certidumbre objetivamente asociada a la realidad.\’94[8] En el segundo caso, A es responsable porque caus\’f3 el acontecimiento con la creencia objetivamente justificada de que su acci\’f3n, en cooperaci\’f3n con otros factores, conducir\’eda al resultado deseado. En cambio, seg\’fan el criterio de Rothbard no existe ninguna causalidad en el segundo caso, como tampoco existi\’f3 en el primero (la secuencia de eventos \’96 y de fen\’f3menos externos \’96 es de hecho igual en ambos casos). Por lo tanto, Rothbard tendr\’eda que dejar libre a A, tanto en el segundo caso como en el primero.\
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\’bfC\’f3mo es posible? Consideremos otro ejemplo. A, que contrata a B, le ordena que venga directamente hacia \’e9l, sabiendo que a mitad del camino hay una trampa oculta. B camina hasta caer en la trampa y se hiere. Reinach encontrar\’eda que A es responsable. Rothbard lo dejar\’eda ir, porque no hay \’93invasi\’f3n f\’edsica abierta\’94 iniciada por A. A simplemente dice algo a B (que en s\’ed mismo, y claramente, no es un acto invasor); y entonces la \’93naturaleza\’94 toma su curso sin interferencia adicional de parte de A. Es decir, la trampa, al ser un medio indirecto y no invasivo por s\’ed mismo, aunque cause un da\’f1o f\’edsico, tendr\’eda que quedar libre de sanci\’f3n.\
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Esto no s\’f3lo se opone a nuestra intuici\’f3n moral. M\’e1s importante a\’fan es que la exclusi\’f3n del da\’f1o f\’edsico indirectamente causado, de la clase de ofensas punibles no tiene analog\’eda en la teor\’eda positiva de la propiedad y de la apropiaci\’f3n original. No tenemos ning\’fan problema, por ejemplo, en concebir un acto \’93indirecto\’94 de apropiaci\’f3n. A, jefe de B, da \’f3rdenes a \’e9ste para que despeje y perfore un pedazo de tierra, sin due\’f1o previo, para buscar petr\’f3leo. B encuentra petr\’f3leo. De tal modo A, y no B, es el due\’f1o del petr\’f3leo (aunque A sea solamente la causa indirecta del acto de apropiaci\’f3n).\
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Por consiguiente, si A pide a B que perfore para buscar petr\’f3leo, esperando que en vez de encontrar petr\’f3leo B caer\’e1 en una trampa en la localizaci\’f3n dada, entonces A tambi\’e9n debe ser declarado responsable de este acontecimiento. Si no es as\’ed, \’bfpor qu\’e9 no?\
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Consideremos esta secuencia de hechos: A desea la muerte de B e intenta lograrlo a trav\’e9s de la oraci\’f3n diaria. B muere realmente.\
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En este caso ni Reinach ni Rothbard encontrar\’edan responsabilidad y presumiblemente por la misma raz\’f3n. No existe causalidad (mera coincidencia) y por lo tanto no hay responsabilidad por parte de A.\
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Ahora cambie el escenario: A reza por la muerte del B. Acontece que B ve y oye esto y, siendo supersticioso y de disposici\’f3n f\’edsica extremadamente delicada, muere de miedo.\
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En este caso, tambi\’e9n, Reinach y Rothbard alcanzan el mismo veredicto, que A no es responsable, pero lo hacen por diferentes razones. Reinach encontrar\’eda que existe la causalidad en el segundo caso. B muere porque A ha rezado para que muera. Lo que ahora falta, y libra de culpa a A es la intenci\’f3n (o la negligencia) con relaci\’f3n al resultado. A desea matar a B por medio de la oraci\’f3n, que es simple y objetivamente ineficaz en lo que tiene que ver con el resultado. A no utiliza m\’e1s medio que la oraci\’f3n. La muerte de B es el resultado de un proceso causal que es incidental (accidental) a las acciones de A. \’c9sta es la raz\’f3n por la cual A debe quedar libre. Rothbard, por otra parte, dejar\’eda libre a A por la ausencia de causalidad. A no ha realizado ninguna acci\’f3n que se puede interpretar como invasora de la persona o de la propiedad de B.\
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Considere un segundo cambio en el escenario: A reza por la muerte de B. A sabe que B es supersticioso y que est\’e1 en una d\’e9bil condici\’f3n f\’edsica, e informa a B de su tentativa. B muere de miedo.\
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Reinach declarar\’eda responsable a A en este caso, mientras que Rothbard no. Para Reinach en este caso la causalidad existe exactamente de la misma manera que en la primera. Y de hecho, como fen\’f3meno \’96 en lo que se refiere al aspecto exterior de las cosas \’96 los dos casos son esencialmente iguales. La \’fanica diferencia es que A le dice a B intencionalmente lo que, en el primer escenario, B hab\’eda descubierto accidentalmente. La responsabilidad, seg\’fan Reinach, resulta de la presencia de intenci\’f3n o de negligencia. En el segundo caso, al hablarle a B, A act\’faa, intencional o negligentemente, para lograr la muerte de B. (Reinach dejar\’eda ir a A solamente si A no hubiera sabido algo sobre la condici\’f3n m\’e9dica de B. En tal caso, decirle eso a B pudo ser insensible o cruel. Sin embargo, mientras que los procesos causales implicados son exactamente iguales a los del escenario anterior: si A sabe o no sabe sobre la condici\’f3n de B, B muere, A no obstante quedar\’eda libre porque no existe intenci\’f3n ni negligencia con respecto al resultado.) Rothbard, igualmente consecuente, encontrar\’eda que tampoco, ni en el primero ni en el segundo caso, existe causalidad. No hay invasi\’f3n f\’edsica abierta de A a B. Los rezos de A no causaron la muerte de B, y el informar a B, por s\’ed mismo, no implic\’f3 ninguna invasi\’f3n f\’edsica. Por lo tanto, A debe quedar completamente libre. (Bas\’e1ndose en su criterio de causalidad Rothbard no har\’eda ninguna distinci\’f3n entre el A que sabe o el que no sabe acerca de la condici\’f3n de B. A no es responsable en ning\’fan caso).\
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Que A no debe ser declarado responsable de ninguna manera, o forma, no es intuitivamente convincente. \’bfPor qu\’e9? \’bfQu\’e9 pasar\’eda si A pudiera de hecho matar gente mediante rezos, y B muriera como resultado de sus oraciones? No hubo invasi\’f3n causal f\’edsica, y a\’fan as\’ed A habr\’eda matado a B. \’bfA\’fan as\’ed deber\’eda A quedar en libertad? \’bfSe le debe permitir matar a rezos a quienquiera que desee? M\’e1s importante, y seg\’fan lo indicado antes, el \’e9nfasis exclusivo en la invasi\’f3n f\’edsica directa no tiene ning\’fan an\’e1logo en la teor\’eda de la apropiaci\’f3n. No excluimos todos los actos \’93indirectos\’94 de apropiaci\’f3n como inv\’e1lidos por s\’ed mismos. Uno puede llegar a ser el due\’f1o de cosas que nunca toca, es decir, sin la existencia de algo siquiera levemente parecido a causaci\’f3n f\’edsica. \’bfPor qu\’e9 han de ser diferentes las cosas cuando se trata de actos m\’e1s agresivos que apropiativos? \’bfPor qu\’e9 toda agresi\’f3n \’93indirecta\’94 o encubierta (causada por medio de palabras) deber\’eda excluirse categ\’f3ricamente como posible responsabilidad? Sin duda, si A dijo a B que deseaba que C estuviera muerto, y B mata a C no declarar\’edamos responsable a A. Pero \’bfhar\’edamos igual si A pag\’f3 a B, o si A y B fueran miembros de una cuadrilla organizada de la que A es el l\’edder, y B mata a C? Del mismo modo, si Clinton o Bush ordenan a sus generales que maten iraqu\’edes, los generales ordenan a sus oficiales que ordenen a los soldados, y los soldados matan seg\’fan lo ordenado, \’bfdeben ser los soldados s\’f3lo responsables de \’93haber causado\’94 las muertes, o, y podemos imaginar que Rothbard no discrepar\’eda, deber\’edan todos y cada uno desde el presidente hasta los soldados ser declarados conjunta y separadamente responsables? En ese caso, la intenci\’f3n es importante.\
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Finalmente, un ejemplo de una tentativa fallida muestra que el criterio de Rothbard es demasiado estrecho. A desea matar a su esposa, B. Compra un veneno mortal al farmac\’e9utico, y lo a\’f1ade regularmente al t\’e9 de B. Sin embargo, el farmac\’e9utico ha incurrido en una equivocaci\’f3n. No vendi\’f3 un veneno a A sino algo completamente inofensivo. B muere en un accidente automovil\’edstico sin relaci\’f3n. El farmaceuta descubre su error y se descubre la trama. \’bfDebe A ser declarado culpable o inocente (los herederos de B est\’e1n demandando A)?\
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Reinach encontrar\’eda culpable a A. Hay intenci\’f3n (y por lo tanto falta) y hay causalidad (fallida). A lleva a cabo una serie de acciones que \’e9l cree que son adecuadas, y objetivamente lo son, para obtener el resultado deseado. S\’f3lo la existencia de un evento causal (el error del farmac\’e9utico) incidental (accidental) evit\’f3 el resultado deseado.\
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Rothbard habr\’eda dejado libre a A, porque no existe causalidad como \’e9l la define. De hecho, en lo que concierne al mundo exterior, A no ha hecho ning\’fan da\’f1o a B. El intento de acabar con su vida fue un total fracaso. (El mismo Rothbard se siente disconforme al tomar esta posici\’f3n y comenta: \’93aunque el intento criminal no invadi\’f3 propiedad alguna en s\’ed mismo, si el suceso criminal hubiera llegado a ser conocido por la v\’edctima, la resultante incitaci\’f3n al miedo deber\’eda ser perseguida como un ataque. As\’ed el intento criminal (o ultraje) no resultar\’eda impune\’94) Rothbard (1997, p. 163).\
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De nuevo, la principal raz\’f3n por la cual esta soluci\’f3n parece insatisfactoria es la falta de una analog\’eda en la teor\’eda positiva de propiedad y apropiaci\’f3n. No se requiere que un acto de apropiaci\’f3n original tenga \’e9xito para considerar que ha tenido lugar y determinar la propiedad. Por ejemplo, A corta la maleza de un pedazo de tierra sin due\’f1o con la intenci\’f3n de crear un parque. Sin embargo al hacerlo quema accidentalmente todos los \’e1rboles. La acci\’f3n de A es fallida. Este no es el resultado que buscaba. \’bfEs \’e9l, de todos modos, due\’f1o del bosque quemado? As\’ed parece. Sin embargo, si existen intentos fallidos de apropiaci\’f3n que sin embargo se consideran como actos de apropiaci\’f3n, \’bfpor qu\’e9 no deber\’eda haber tambi\’e9n intentos fallidos de agresi\’f3n que sin embargo se consideren como agresi\’f3n?\
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V\
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Est\’e1 claro que aunque los criterios \’93objetivos\’94 (externos, observables) deben jugar un papel importante en la determinaci\’f3n de la propiedad y la agresi\’f3n, tales criterios no son suficientes. En particular, definir agresi\’f3n \’93objetivisticamente\’94 como una \’93abierta invasi\’f3n f\’edsica\’94 parece deficiente porque excluye la trampa, la incitaci\’f3n y los intentos fallidos, por ejemplo. Ambos, el establecimiento de derechos de propiedad y su violaci\’f3n surgen de acciones: actos de apropiaci\’f3n y expropiaci\’f3n. Sin embargo, adem\’e1s de la apariencia f\’edsica, las acciones tambi\’e9n tienen un aspecto interno, subjetivo. Este aspecto no puede ser observado a trav\’e9s de nuestros sentidos. M\’e1s bien se debe comprobar por medio del entendimiento (verstehen). La tarea del juez no puede \’96 por la naturaleza de las cosas \’96 reducirse a una simple decisi\’f3n basada en un modelo cuasi-mec\’e1nico de causaci\’f3n. Los jueces deben observar los hechos y entender a los actores y las acciones implicadas con el fin de determinar la existencia de falta y responsabilidad.\
\
[1] Actualmente en los EE.UU., en casos criminales, se requiere prueba m\’e1s all\’e1 de toda duda razonable. En cambio, en casos de agravio (ultraje) es suficiente probar que hay algo que tiene mayor probabilidad de suceder que de no suceder (preponderancia de evidencia).\
\
[2] (Reinach 1989, p. 8). Liegt der Tod eines Menschen vor, so gen\’fcgt es nicht, dass der Erfolg durch die Handlung eines Zurechnungsf\’e4higen herbeigef\’fchrt wurde, sondern es muss als weitere Strafvoraussetzung Vorsatz und \’dcberlegung bzw. Vorsatz ohne \’dcberlegung bzw. Fahrl\’e4ssigkeit oder, wie wir umfassend sagen k\’f6nnen, Schuld hinzutreten. Strafvoraussetzung ist stets Verursachung des Erfolgs und Schuld.\’97Schuld ist immer erforderlich.\
\
[3] Ibid., p. 29: Eine strafrechtlich relevante Handlung \’93muss etwas sein, das nicht hinwegfallen kann, ohne dass auch der Erfolg, soweit er rechtlich in Betracht kommt, hinwegfallen m\’fcsste.\’94\
\
[4] Ibid., p. 39: \’93\’91Ursache\’92 eines Erfolges . . . nennt man unter anderem diejenige Bedingung, die zu dem einen Gliede eines gedachten Zusammen hinzugedacht werden muss, damit an Stelle des zweiten Gliedes der betreffende Erfolg als eintretend gedacht warden k\’f6nne.\’94\
\
[5] Ibid., p. 30: Einen Erfolg verursachen heisst, durch eine Handlung eine Bedingung des Erfolges setzen; ihn vors\’e4tzlich verursachen heisst, durch eine Handlung eine Bedingung setzen, damit sie den Erfolg herbeif\’fchre. . . . Etwas vors\’e4tzlich verursachen heisst demnach: durch eine Handlung eine Bedingung des Erfolges setzen, wollend, dass diese Bedingung\’97nat\’fcrlich im Vereine mit anderen\’97den Erfolg herbeif\’fchre.\
\
[6] Ibid., p. 31: \’93Der Wollende muss (dabei) das Bewusstsein haben, dass er zu dem gewollten Erfolg etwas beitragen kann . . . (und) dass der Eintritt des Erfolges aus seinem \’91Beitrag\’92 und den \’fcbrigen ihm bekannten Faktoren m\’f6glich ist.\’94\
\
[7] Ibid., p. 42: \’93\’c4hnlich verh\’e4lt es sich mit der Verantwortung f\’fcr fahrl\’e4ssiges Vorgehen. Hier ist der Erfolg zwar nicht von mir gewollt; aber ich h\’e4tte ihn vermeiden k\’f6nnen und sollen. Insofern ist er doch etwas, dessen Dasein von mir abhing: auch er ist in besonderem Grade \’91mein.\’92\’94\
\
[8] \’93Wollen mit dem objektiv geforderten Bewusstsein der Gewissheit.\’94\
\
REFERENCES\
\
Hoppe, Hans-Hermann. 1993. The Economics and Ethics of Private Property. Boston: Kluwer.\
\
A Theory of Socialism and Capitalism. Boston: Kluwer. Reinach, Adolf. 1989.\’93\’dcber den Ursachenbegriff im geltenden Strafrecht.\’94 In Reinach, S\’e4mtliche Werke, Vol. I. M\’fcnchen: Philosophia. Rothbard, Murray N. 1998. The Ethics of Liberty. New York: New York University Press.\
\’93Law, Property Rights, and Air Pollution.\’94 In Rothbard, The Logic of Action, Vol. II. Cheltenham, U.K.: Edward Elgar.\
Publicado originalmente en Quarterly Journal of Austrian Economics, Vol. 7, No. 4 (Winter 2004): 87\’9695) con el t\’edtulo Property, Causality, and Liability, traducido del ingles por Rodrigo Betancur. El art\’edculo original se encuentra aqu\’ed.}

About Rodrigo Betancur

Estudioso de la Escuela Austríaca de Economia
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